¿Cómo y por qué terminé en la fotografía?

Actualizado: 29 de sep de 2019

Varias personas me han preguntado cómo y por qué terminé metida en la fotografía y como ahora la moda son los blogs, decidí empezar a compartir lo que he ido aprendiendo y que tal vez le pudiera servir a alguien que esté pensando en experimentar con la fotografía.


¡Aquí va mi primer intento de Blog!


Desde adolescente me llamó mucho la atención la fotografía, pero me parecía costoso y poco práctico lo de los rollos y el revelado. Había un número limitado de fotos en cada rollo, por lo que tocaba pensar muy bien si esa foto que iba a tomar, valía la pena o no antes de tomarla para que el rollo alcanzara todo el paseo.


Por otro lado, lo del revelado para mí era como una ciencia oculta a la que no tenía acceso, con el cuarto oscuro y muchos químicos, así que me tocaba esperar el revelado comercial para saber si las fotos habían salido bien o no y esto implicaba revelar e imprimir todas las fotos del rollo.


Esto me parecía un gran desperdicio porque la mayoría iban a parar a la basura a excepción de alguna buena destinada a un portarretrato y el resto a un álbum que eventualmente se llenaba de polvo en la biblioteca o en algún cajón de mi mamá.


Sin embargo, ¡¡¡cómo gozamos todos ahora viendo esas fotos de cuando estábamos chiquitos en la reunión familiar o en el paseo del colegio!!!


Cuando nacieron mis hijos quise documentar cada momento para compartirlos con mi familia que estaba lejos, así que tomaba muchas fotos, las revelaba en paquetes dobles y luego enviaba las mejores por correo y así los abuelos estaban enterados del progreso de la primera nieta.


Luego, cuando mi hija tenía como un año, empezaron a ofrecer el servicio de digitalizar las fotos durante revelado. Incluso, daban la opción de no imprimirlas, solo entregaban un disco con las fotos digitales, lo que facilitaba mucho el proceso de compartirlas y guardarlas sin necesidad de tener bibliotecas llenas de álbumes que nadie volvía a mirar.


Simultáneamente aparecieron las primeras cámaras digitales que para mi tenían infinidad de ventajas, empezando por el no revelado. Simplemente conectaba la cámara a mi computador y ahí, inmediatamente podía ver las fotos, compartirlas con quien quisiera y escoger cuáles valían la pena imprimir para poner en aquel álbum que nunca arme o en un portarretratos.


Desde pequeña me gustó mucho la tecnología, todo lo relacionado con computadores y en el momento en que tuve control sobre el “revelado” tecnológico de mis fotos y sin tener límite en la cantidad de fotos que podía tomar, empecé a experimentar y a tomarle fotos a todo lo que se me ocurrió, siendo mis modelos principales mis hijos y los viajes familiares. Siempre tenía mi cámara en todos los paseos y en las fiestas y después les enviaba las fotos a los amigos por email. Aparecieron websites como Kodak y Shutterfly donde se podían subir las fotos, hacer álbumes, pedir impresiones e incluso libros completos con las fotos de los paseos y los eventos. Se podía compartir el link de cada álbum y así los amigos también podían imprimir sus copias o guardarlas en sus discos duros.


A medida que mis hijos crecieron y no les gustaba que les tomara fotos, me tocaba tomar fotos de los paisajes, y de los sitios turísticos que visitábamos, pero me parecía que esas fotos no tenían mucho interés ni uso, así que se fueron quedando acumuladas en discos duros cada vez más grandes.


Un día vino mi primo a la casa con su súper “cámara profesional” y me dediqué a preguntarle por todo lo que podía hacer y cómo había aprendido él. Ahí me antojé de una y decidí aprender de verdad sobre el tema, para que esas fotos de paisajes y sitios turísticos sin modelos se volvieran un poco más interesantes. Así que ese fue mi regalo del Día de la Madre… mi primera cámara de verdad, y en este momento decidí que me apasionaba la fotografía y quería aprender todo lo que pudiera.


Mi primo me dio además un consejo: “Busca videos en youtube, ahí puedes aprender lo que quieras”. Apenas llegó la cámara, lo primero que hice fue estudiar el manual de principio a fin, ensayando cada una de las funciones y botones que tenía, lo que me dio muchísima información técnica. Luego me metí en un curso básico donde me enseñaron los conceptos principales y compartí con otros aficionados de la fotografía.


Hay millones de sitios donde encontrar información. De hecho, el 90% de lo que he aprendido ha sido en blogs y en videos en internet. El resto con un par de cursos y compartiendo tips y experiencias con otros amigos apasionados de la fotografía. Sin embargo, sin la práctica y la experimentación no habría aprendido nada. Con la práctica es que en realidad se aprende y se disfruta la fotografía.


La fotografía, como todas las artes, es subjetiva y a pesar de que hay “reglas” todo es posible, todo se vale, lo importante es hacerlo con el corazón y para satisfacción personal!



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